Thursday, September 07, 2006

Momento bueno para escribir

Como son las 3h28 y tengo 2 pruebas mañana (difíciles) me di cuenta que es el momento mental perfecto para volcar una o 2 ideas en mi amadisimo BLOG (blogs, que posmoderno, que vulgar... pero como negarlo, como!). Como no he tenido tiempo para escribir y ahora tengo menos todavía es unmomentoaunmejorycomosabemosmassabrosoparahacerlo (esa pavada por razones de tiempo). En fin...

Empezaré citando a un hombre con la misma importancia que la mayoría: Diego del Pozo.
Asumiendo que el tipo realmente inventó la frase y no la copió (la economía completa esta basada en un sistema de confianza, lo sabían?) se las comparto.

La fidelidad es un búsqueda.

Ahora que todos la saben - hats off, please - continuamos.

Me parece pertinente mencionar que la verdad y lo maravilloso se encuentra en las cosas inanimadas (zapatos, repollos, etc). Sé que suena a cláusula, pero esperen a ver y juzguen, a todos les encanta eso, juzgar mandar. Desgraciados.
Bueno; las cosas inanimadas esconden una magia excesivamente atrayente, e innegable, para todos nosotros que bien sabemos como el tema nos lleva y nos tira y todo eso.
Así me parece pertienente entonces hablar brevemente de las castas y el sistema social, aunque de una forma rudimentaria y quizás demasiado general, de las prendas de ropa.
Éstas se dividen, obviando, y esto me lo van a disculpar, numerosos detalles, básicamente en 2 clases. Las sociales-sentimentales y las egoístas o demás.


Las sociales se conforman por todas éstas generosas aunque a momentos demasiado sentimentales prendas como calcetines, botas de equitación, guantes o incluso pantalones (respecto a los pantalones no voy a arriesgar demasiado: numerosas corrientes los han situado entre las prendas egoístas, con justificada razón, pero este es un tema que no vamos a tratar en este análisis), las cuales como probablemente ya pudieron apreciar vienen en pares y se les dirije en lo general en plural.
Las prendas en cuestión existen en función de su par, cada guante por el otro, cada calcetín.
Desde el momento en que han sido concebidos, un igual, un homólogo ha sido creado para ellos, para que se les guarde juntos en los cajones, se les use al mismo tiempo y se luzcan frente a frente con su par, un calcetín que es el exacto reflejo - aunque nunca igual! - de su propia imagen, de igual tamaño y color pero en ángulos exactamente contrarios.
Éstas prendas son bastante amables y encierran un mundo sentimental que quizás no sea tan evidente - posiblemente producto de nuestra tendencia humana a la simplificación u olvido de situaciones, en aparencia y - oh si - en apariencia, nimias.

La peor desgracia para una prenda de categoría gregaria o social-sentimental es la pérdida de su contraparte. Toda su existencia pierde sentido, como en las peores novelas y tratados posmodernos, y lo más probable es que en una cosa de minutos luego de percatarnos de la situación, a ésta se la arroje al tacho y nos olvidemos para siempre de ellas (y como sufre el contraparte, el calcetín arrugado al ver la escena desde un rincón cerca de las patas de la cama, observando la tragedia en la que ha desembocado la neurótica embestida fuera del pie a esas horas, todo tan borroso, estaba tan cansado, que haber quedado ahí, tan lejos de la bufanda y el cinturón).
Esta experiencia es sin duda de las peores para esta especie, quizás demasiado dependiente pero sentimentalmente tanto más permeable que la de su contraparte Egoísta (sí, con E MAYÚSCULA). Quizás la única experiencia comparable en algo a aquélla intensidad para éstas prendas sería el caso de la mezcla.
Me refiero a estos casos en que a Juanita se le ocurre que lo mejor - guiada, sin duda por una moda solo acreditable por su mal gusto - para este domingo es ocupar dos zapatillas diferentes.
Para las zapatillas esto, en primer lugar, constituye un drama amoroso inexplicable, lleno de celos y amenazas, y lágrimas (cómo no), y las cosas que por lo general acompañan a los dramas de la índole
- Que lo planeaste, no te gusta rozarme.
- No, dale, que ella lo quizo, tu eres mi zapatilla contraparte...
- Me está mirando de lejos, la zapatilla roja sabe que estoy celoso... ésto lo planeaste, se lo suzurraste a esta tontona mientras dormía, quieres caminar con ella...
- Nunca lo planearía... lo sabes...

Y bla bla bla.
Los que mezclan sus prendas sociales suelen perderlas. Lo que no saben es que, aunque en muchos casos no desdeñables esto se debe a su propia desconcentración y desequilibrio general que los lleva quizas también al hecho de desear, quien sabe, quizás por alguna latencia inconsciente, separar y mezclar las gentiles prendas sociales, ellas mismas maquinan escapes y pérdidas autogestionadas y maquiavélicamente planeadas, en las que muchas veces la separación es ley, y se asume, que vivir así no se puede y que este mal gusto lo justifica y que mejor lejos que pasar por esta humillación.

Éstos no son casos recurrente, en la mayoría de los casos aretes y guantes viven largamente juntos decorando nuestros cuerpos o cumpliendo su función estético-práctica.

Pero ahora es hora de hablar de esas desdeñables pero tan necesarias prendas Égoístas.
Para ir al grano, debo decir que para ilustrar mejor esta idea, lo mejor es citar al Calzón o su contraparte sexual - eso si lo tienen, pero se contactan poco, quizás en algunas alfombras de parejas fogosas - el Calzoncillo.
Qué han de creerse, todo el día solos, altaneros, transpirados cerca de nuestras partes privadas, nuestras menudencias.
Ni idea tienen de la profundidad con que vive la otra casta (considerada inferior!, aunque no para todo caso, las joyas por ejemplo), solo los miran hacia abajo cuando hablan de los precios del petróleo en su club tomando esos whiskys que toman mientras los calcetines están en oscuros cajones pero juntos, si la vida es un puro festival de a 2.

En fin así es.

Proximamente vamos a discutir respecto a la orientación angular correcta del sol y sus rayos contra el horizonte para hacer más estética la vista del café y el momento de beberlo sea el correcto para disfrutarlo.

Hasta entonces.
Placer
Lifeson





















En la foto, mi amigo James Hughes (drogándose)
Gentileza: James Hughes; Rose Farm, Old Bury Rd
Palgrave, Diss, Norfolk, IP24 1AZ, UK

2 Comments:

At 8:16 PM, Blogger Meph said...

dado que estoy con una lata monstruosa, este es un
"momento pésimo para comentar" tu genial post, darling, así que sólo te dejo un saludo.

Felicitaciones a tí y al sr. del Pozo. Notables reflexiones.
Buenas noches

y como que siempre miento???
no te hace ningún favor esa afirmación!
Nos vemos estimado

 
At 8:20 PM, Blogger Tomás Sánchez V. said...

Sustantivización única de pelar el cable.

 

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