Algo de Prosa
I
Tu eres toda oro
Tus piernas son sólidas y se vaivienean, y me llaman
y yo danzo
Cuando esto era todo bosque oscuro: estabas
Yo ahora tengo sed y tengo que beber de tí.
Acércate y procesa los siglos, los instantes y minutos y los quarks y mi rostro que está ahí por tí, por el ruego y la presta y tus manos, queridas, llenas de mi sangre y con hambre de trabajo y caricias y yo y un montón de historia y barcos.
Tus antepasados
Los míos
Los territorios
II
Un día se marcharon los dos, la Tierra y tú.
Yo no podía ir en ese barco.
Pasaron centurias, ahí estaban tus manos.
Te fundiste con el tiempo y mis besos, y mis lágrimas que son tuyas! Todo es eterno ahora, tu lo eres!
Eres lo sensible, lo que se puede beber y la humedad de la tierra donde yacen las viñas.
Eres un éxtasis. Eres una concubina. Eres un reloj de arena.
Eres la solemnidad y también tresillos y claves.
Eres lo más fresco.
Lo más real.
Eres una invitación.
La Tierra y tú siguen de viaje y están asentados.
Yo no importo ya, pero eso es lo correcto.
Lo es porque yo dirigí y salté. Yo actué.
La inmensidad y tu se juegan la historia.
Yo soy un arcabuz.
